Piloto de guerra
Piloto de guerra Sacrificio no significa ni amputación, ni penitencia. Es esencialmente un acto. Es un don de sà mismo al Ser que uno pretende ser. Solamente comprenderá lo que es un dominio, aquél que le haya sacrificado una parte de sÃ, que haya luchado para salvarlo y sufrido para embellecerlo. Entonces le vendrá el amor del dominio. Un dominio no es la suma de intereses, ahà está el error. Es la suma de dones.
Mientras mi civilización se ha apoyado en Dios, ha salvado esta noción del sacrificio que fundaba a Dios en el corazón del hombre. El Humanismo ha descuidado el papel esencial del sacrificio. Ha pretendido transportar al Hombre por medio de palabras y no de actos.
No disponÃa ya, para salvar la visión del Hombre a través de los hombres, más que de esta misma palabra embellecida por una mayúscula. CorrÃamos el peligro de resbalar por una pendiente peligrosa y de confundir un dÃa al Hombre con el sÃmbolo de la medianÃa o del conjunto de los hombres. CorrÃamos el peligro de confundir nuestra catedral con el conjunto de piedras.
Y poco a poco hemos perdido la herencia.