Tierra de hombres
Tierra de hombres Adiós, aquéllos que he querido. No es culpa mía si el cuerpo humano no puede resistir tres días sin beber. No me creía tan cautivo de las fuentes. No sospechaba que mi autonomía era tan limitada. Creemos que el hombre puede avanzar en línea recta. Creemos que el hombre es libre… No vemos la cuerda que nos ata el pozo, que nos une, como un cordón umbilical, al vientre de la tierra. Si damos un paso de más, morimos.
No siento nada, salvo vuestro sufrimiento. Después de todo, me ha tocado la mejor parte. Si regresará, volvería a empezar. Necesito vivir. En las ciudades ya no hay vida humana.
Aquí no se trata de aviación. El avión no es un fin, es un medio. No es por el aparato por lo que uno arriesga la vida. Tampoco es por su arado por lo que el campesino labra. Pero con el avión uno abandona la ciudad y sus contables, y encuentra una verdad campesina.
Desempeñamos trabajos de hombre y conocemos preocupaciones de hombre. Estamos en contacto con el viento, con las estrellas, con la noche, con la arena, con el mar. Hacemos trampas a las fuerzas de la naturaleza. Esperamos el alba como el jardinero espera la primavera.
Aguardamos la escala como una tierra prometida, y buscamos la verdad en las estrellas.