David Copperfield
David Copperfield –Dick lo sabe –exclamó mi tÃa, apoyando con calma la mano en mi hombro–. ¡Estoy arruinada, mi querido Trot! Todo lo que tengo en el mundo está en esta habitación, excepto mi casa; y he dejado a Janet en ella para que la alquile. Barkis, necesito encontrar un lugar donde pueda pasar la noche este caballero. Y para evitar gastos, quizá podamos organizar algo para que yo duerma aquÃ. Cualquier cosa me servirá. Sólo será para esta noche. Mañana hablaremos más del asunto.
Olvidé mi sorpresa y mi preocupación por ella… sólo por ella, de eso estoy seguro… cuando me echó los brazos al cuello y me dijo llorando que únicamente lo lamentaba por mÃ. Pero no tardó sino unos segundos en dominar su emoción.
–Tenemos que afrontar la adversidad con valentÃa –exclamó, con más aire de triunfo que de abatimiento– y no dejar que nos asuste, querido. Tenemos que aprender a representar nuestro papel hasta el final, y vencer al infortunio.