David Copperfield
David Copperfield 
Traddles hace un gran papel en el Parlamento, mientras yo tomo nota
Muchísimas veces proseguíamos esos debates hasta que el reloj daba la medianoche y las velas estaban casi consumidas. Gracias a tan magnífico entrenamiento, logré poco a poco seguir a Traddles bastante bien, y habría podido sentirme victorioso si hubiera tenido la menor idea de lo que mis notas querían decir. Pero me costaba tanto leer lo que había escrito como si hubiera copiado las inscripciones chinas de una inmensa colección de cajas de té, o los caracteres dorados de todos los enormes frascos rojos y verdes de las farmacias.
No me quedaba otra solución que volver atrás y comenzar de nuevo. Fue muy duro, pero lo hice, aunque bastante abatido; y empecé a recorrer con dificultad y de forma metódica el mismo aburrido camino, a paso de tortuga, deteniéndome a examinar cada pequeño detalle y haciendo los esfuerzos más desesperados por reconocer a primera vista aquellos caracteres esquivos siempre que los encontrara. Jamás llegaba tarde a la oficina o a casa del doctor; lo cierto es que, como dice la expresión, trabajaba como una mula.