David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Todo esto sucedió al cabo de seis semanas. Yo vivía acongojado, y creo que estuve a punto de suicidarme cuando la señorita Mills me contó de nuevo que lo único que decía la pequeña y afligida Dora al oír mencionar mi nombre era: «¡Oh, pobre papá! ¡Oh, querido papá!». Me enteré, asimismo, gracias a ella, de que la familia de Dora se reducía a dos tías solteras, hermanas del señor Spenlow, que vivían en Putney y que apenas se habían visto con él en los últimos años. No es que se hubieran peleado, me informó la señorita Mills, sino que, al ser invitadas a tomar el té con ocasión del bautizo de Dora, y considerarse con el derecho a ser invitadas a cenar, habían expresado por escrito su opinión de que «con miras a la felicidad de todos» sería mejor que guardaran las distancias. Desde entonces, ellas habían seguido un camino y el señor Spenlow, otro.

Aquellas dos damas salieron ahora de su retiro, y propusieron llevarse a Dora a vivir a Putney. Y Dora se abrazó a ellas llorando y exclamó: «¡Oh, sí, tías! ¡Por favor, llévennos a Julia Mills, a Jip y a mí a Putney!». Y allí se fueron, poco después del funeral.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker