David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En aquellos momentos, el viento del atardecer empezó a soplar con tanta fuerza entre los viejos olmos del fondo del jardín que ni mi madre ni la señorita Betsey pudieron evitar mirarlos. Los olmos se inclinaban los unos hacia los otros, cual gigantes que se susurraran secretos, y, tras unos segundos de quietud, agitaban sus brazos con violencia, como si aquellas revelaciones fueran demasiado terribles para el sosiego de sus conciencias; y, en las ramas más altas, algunos viejos nidos de grajo, destrozados por el azote del viento, se balanceaban como restos de un naufragio en un mar embravecido.

–¿Dónde están los pájaros? –inquirió la señorita Betsey.

–¿Los…?

Mi madre estaba pensando en otra cosa.

–Los grajos, ¿qué ha sido de ellos? –repitió su visitante.

–Desde que nos instalamos aquí, no hemos visto ninguno –afirmó mi madre–. Creíamos… es decir, el señor Copperfield creía que había muchos, pero los nidos eran muy antiguos y los pájaros los habían abandonado hace mucho tiempo.

–¡Qué típico de mi sobrino! –exclamó la señorita Betsey–. ¡David Copperfield de la cabeza a los pies! Llama Rookery a su casa cuando no hay ni un solo grajo en los alrededores, y da por sentado que hay pájaros porque ve nidos…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker