David Copperfield
David Copperfield –¡Como si su madre fuera un cero a la izquierda! –protestó la señora Markleham.
–No es cierto, mamá –repuso Annie–; me limito a explicar lo que el doctor significó para mÃ. Debo hacerlo. A medida que fui creciendo, él continuó siendo el mismo para mÃ. Yo estaba orgullosa de su interés por mÃ; me sentÃa profundamente unida y agradecida a él. Lo miraba de un modo que me resulta difÃcil describir… como a un padre, como a un guÃa, como a un hombre cuyos elogios eran para mà distintos de todos los demás, y en quien habrÃa podido confiar, aunque hubiese dudado de todo el mundo. Ya sabe, mamá, que era muy joven y carecÃa de experiencia cuando usted me lo presentó, súbitamente, como enamorado.
–¡Es algo que he comentado más de cincuenta veces delante de todos los presentes! –exclamó la señora Markleham.
(–¡Entonces cállese de una vez, por amor de Dios, y no vuelva a repetirlo! –murmuró de nuevo mi tÃa).