David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Después de reflexionar más a fondo sobre el asunto, aquella idea me pareció tan probable que abandoné mi plan, mucho más prometedor en la teoría que en la práctica. Decidí contentarme en lo sucesivo con mi mujer-niña, y no emplear ningún otro procedimiento para intentar transformarla en lo que no era. Estaba verdaderamente agotado de mi sagacidad y de mi prudencia, así como de ver a mi adorable mujercita tan cohibida; de modo que compré unos bonitos pendientes para ella y un collar para Jip, y un día regresé a casa decidido a ser agradable.

Dora se mostró encantada con los regalos, y me besó alegremente; pero quedaba una sombra entre nosotros, aunque muy pequeña, y yo me había propuesto hacerla desaparecer. Si en el futuro tenía que estar en algún lugar, la guardaría dentro de mi pecho.

Me senté en el sofá al lado de mi mujer y le puse los pendientes; luego le dije que, en los últimos tiempos, habíamos estado menos unidos de lo habitual y que toda la culpa era mía. Algo que creía sinceramente, y que sin duda era cierto.

–Dora, querida –exclamé–, la verdad es que he intentado ser razonable.

–Y que yo también lo fuera –añadió ella, tímidamente–, ¿no es cierto, Doady?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker