David Copperfield
David Copperfield –¡Por supuesto! –exclamó el señor Peggotty–. Y empezó a trabajar con verdadero entusiasmo. ¡Jamás he conocido a nadie tan infatigable como él! He visto su cabeza calva sudar al sol de tal manera, señorito Davy, que parecÃa que se iba a derretir. Y ahora es un magistrado.
–¿Un magistrado? –repetÃ.
El señor Peggotty señaló cierto párrafo en el periódico, y yo leà la siguiente noticia del Port Middlebay Times: