David Copperfield
David Copperfield –Vamos –dijo mi madre, cambiando de tono–, no nos enfademos, no podrÃa soportarlo. Si tengo alguna amiga en el mundo, sé que eres tú. Cuando te llamo necia, o te doy algún otro calificativo desagradable, sólo lo hago porque eres mi amiga más fiel, y lo has sido siempre, desde la noche en que el señor Copperfield me trajo y tú saliste a la puerta del jardÃn para recibirme.
Peggotty no se hizo de rogar y ratificó presurosa el tratado de amistad dándome un fuerte abrazo. Creo que entonces vislumbré hasta cierto punto el verdadero sentido de su conversación; pero ahora sé con certeza que Peggotty la inició y tomó parte en ella únicamente para que mi madre pudiera consolarse con el pequeño resumen contradictorio que se permitió hacer. Su plan resultó eficaz; pues recuerdo que mi madre pareció menos nerviosa el resto de la velada, y que Peggotty estuvo menos pendiente de ella.