David Copperfield
David Copperfield Ella asintió y fue hacia la puerta para comprobar si subÃa, a fin de salirle al encuentro en la escalera. Al ver que su padre no venÃa, regresó a la sala.
–Mamá murió cuando yo nacà –dijo con su acostumbrada serenidad–. Sólo he visto su retrato, en el piso de abajo. Ayer me di cuenta de que lo mirabas. ¿Adivinaste quién era?
Le respondà que sÃ, porque se parecÃa a ella.
–Eso dice papá –afirmó Agnes, complacida–. ¡Escucha! ¡Ahà llega papá!
Su rostro angelical se iluminó de alegrÃa mientras se dirigÃa a él y volvÃa cogida de su mano. El señor Wickfield me saludó con cordialidad, y aseguró que serÃa muy feliz con el doctor Strong, que era uno de los hombres más bondadosos que conocÃa.
–Es posible que algunas personas abusen de su bondad –añadió–, aunque no me refiero a nadie en concreto. Espero que nunca seas una de ellas, Trotwood, bajo ningún concepto. Es el hombre más confiado del mundo, y sea esto una virtud o un defecto, es algo que jamás debes olvidar al tratar un asunto, importante o no, con él.
Tuve la impresión de que hablaba como si estuviera abatido y disgustado por algo, pero en seguida me olvidé de ello, pues anunciaron la cena y bajamos a ocupar los mismos asientos que el dÃa anterior.