David Copperfield
David Copperfield La mayor de las señoritas Larkins no es una jovencita. Es una mujer alta y hermosa, de cabellos oscuros y ojos negros. La mayor de las señoritas Larkins no es ninguna niña, pues la menor de las señoritas Larkins tampoco lo es, y la mayor debe de tener tres o cuatro años más que ella. Es posible que la mayor de las señoritas Larkins haya cumplido casi treinta años. Mi pasión por ella no tiene límites.
La mayor de las señoritas Larkins conoce a muchos oficiales. Es algo que detesto. Los veo hablar con ella en medio de la calle. Los veo cambiar de acera para ir a su encuentro cuando divisan su sombrero (a ella le gustan muy llamativos), acompañado del de su hermana. Ella se ríe, habla y parece divertirse. Paso gran parte de mi tiempo libre paseando por la calle para cruzarme con ella. Si consigo saludarla con una inclinación de cabeza una vez al día (algo que me está permitido porque conozco al señor Larkins), me siento más dichoso. De vez en cuando, ella me devuelve el saludo. Sufro terriblemente la noche del baile celebrado con motivo de las carreras, pues sé que ella bailará con los militares; y pienso que merezco una compensación, si existe justicia en este mundo.