David Copperfield
David Copperfield –Era un Walker, querido –exclamó la señorita Mowcher–, y descendÃa de una larga lÃnea de Walkers, de quienes heredé las propiedades Hookey.[37]
Jamás he visto nada que pudiera compararse a los guiños de la señorita Mowcher, si exceptuamos el aplomo de la señorita Mowcher. Cuando escuchaba a los demás o esperaba una respuesta, tenÃa un modo maravilloso de ladear astutamente la cabeza, con el ojo hacia arriba, como una urraca. Yo estaba tan asombrado que no podÃa dejar de mirarla, olvidando, mucho me temo, las reglas de la cortesÃa.
Entretanto, ella se habÃa acercado la silla y habÃa empezado a sacar del bolso –introduciendo su corto brazo hasta el hombro– un sinfÃn de frasquitos, esponjas, peines, cepillos, trozos de franela, pequeñas tenacillas de rizar y otros utensilios que iba amontonando encima de la silla.
–¿Quién es su amigo, Steerforth? –preguntó para mi gran confusión, deteniéndose de pronto.
–El señor Copperfield –contestó éste–; tiene ganas de conocerla.