David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–¡Necesita educación!

Y, después de pronunciar esto con mucha claridad, rogó que la acompañaran a su habitación, que desde entonces se convirtió en un lugar aterrador para mí, en el que nunca se veían abiertos los baúles negros; una o dos veces, al asomar mi cabeza en ausencia de su dueña, vi un formidable despliegue de cadenitas y remaches de metal, que servían a la señorita Murdstone para acicalarse y que solían colgar del espejo.

Creí entender que había venido para siempre y no tenía la menor intención de marcharse. A la mañana siguiente empezó a «ayudar» a mi madre, y pasó todo el día entrando y saliendo de la despensa, poniendo orden y cambiando las cosas de lugar. Una de las primeras peculiaridades que observé en la señorita Murdstone fue que vivía obsesionada por la sospecha de que las criadas tenían escondido a un hombre en algún rincón de la casa. Bajo la influencia de esta idea descabellada, registraba la carbonera a las horas más intempestivas, y rara vez abría la puerta de un armario oscuro sin volver a cerrarla de golpe, convencida de que lo había atrapado.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker