David Copperfield
David Copperfield Rara vez llegaba esa hora de la tarde, rara vez me despertaba en medio de la noche, rara vez contemplaba la luna o las estrellas, o miraba caer la lluvia, o escuchaba el rumor del viento, sin pensar en aquella figura solitaria, avanzando con dificultad, ¡pobre peregrino!; y recordaba sus palabras: «Voy a buscar a Emily a lo largo y ancho del mundo. Y si me ocurriera alguna desgracia, ¡no olviden que mi último mensaje fue que seguía queriendo igual que siempre a mi adorada niña, y que la perdonaba!».