Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades Para completar su semejanza con un hombre que posa para un retrato, el señor Lorry cerró los párpados y se quedó dormido. Se despertó cuando le trajeron la comida, y le dijo al mozo volviéndose hacia la mesa:
—Diréis que se hagan todos los preparativos para recibir a una joven que vendrá esta noche. Preguntará por el señor Jarvis Lorry o tal vez por el agente de la Banca Tellsone, y me pasaréis el recado al momento.
—Está bien. ¿De la Banca Tellsone de Londres?
—SÃ.
—No lo olvidaré. Tenemos con frecuencia el honor de tratar con esos señores cuando van o vienen de Londres a ParÃs, porque se viaja mucho en la Banca Tellsone.
—Tenemos en Francia un establecimiento tan importante como el de Inglaterra.
—Vos viajáis poco, pues me parece que no he tenido el honor de veros con tanta frecuencia como a los demás señores.
—En efecto, han pasado quince años desde mi último viaje a Francia.
—¡Quince años! En aquella época no estaba aún aquÃ; desde entonces la fonda ha cambiado de manos.
—Lo creo.
—Pero apostarÃa cualquier cosa, caballero, a que la Banca Tellsone estaba ya en auge, no digo hace quince años, sino hace cincuenta.