Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades —Lo sabrás mañana, porque mañana te juzgarán, pero por de pronto sÃguenos a la Conciergerie.
El doctor, que, petrificado por tan inesperada visita parecÃa una estatua, se adelantó al oÃr estas palabras, dejo la luz sobre la mesa, miró al patriota y, cogiéndolo sin violencia por la pechera de la camisa, le preguntó:
—Lo conocéis, pero ¿me conocéis a m�
—Perfectamente, ciudadano.
—Todos te conocemos, ciudadano —repitieron los tres.
El doctor lo miró, distraÃdo, y dijo en voz baja, después de un silencio:
—¿Por qué lo prendéis?

—Ciudadano doctor —respondió el primer patriota con visible repugnancia—, ha sido denunciado a la sección de Saint Antoine. —Y, volviéndose a uno de sus compañeros, añadió—: Este ciudadano podrá decÃroslo, que es del barrio.
El ciudadano que indicaba hizo un gesto afirmativo.
—¿De qué se le acusa? —continuó el doctor.
—No lo preguntes, ciudadano. Si la República exige de ti un sacrificio, sabemos que eres un buen patriota y que lo harás sin vacilar. La República ante todo, y nadie ignora que el pueblo es soberano.