Historia de dos ciudades

Historia de dos ciudades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La marquesa era buena y sensible, pero desgraciada en su casa, lo cual era muy natural. Su cuñado la odiaba y ejercía contra ella toda su influencia. La pobre señora tenía miedo, y no era a su marido lo que temía menos. Le di la mano y la acompañé hasta su carruaje, y vi en el carruaje a un niño de dos o tres años.

—Doctor —me dijo, con los ojos bañados en lágrimas—, por amor a este niño me esfuerzo en reparar en cuanto es posible el mal que hacen ellos. ¡Qué carga será para él semejante herencia! Abrigo el presentimiento de que, si no se expían todos estos agravios, le pedirán a él cuentas algún día. Todo lo que poseo es muy poco aparte de mis joyas, pero se lo legaré con la condición expresa de que se lo entregue a los demás miembros de esa desgraciada familia, y le encargaré que busque a la hermana de la pobre víctima y le diga que la he amado como una madre.

La señora abrazó al niño.

—¿Lo prometerás, Charles? —le dijo acariciándolo—. ¿Cumplirás fielmente tu promesa?

Besé la mano de aquella señora a quien no habría de volver a ver.

Cerré la carta sin añadir nada, y no queriendo confiarla a manos extrañas, yo mismo la llevé a su destino.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker