Oliver Twist
Oliver Twist Muy poco decía el exterior de Dawkins en favor de las comodidades y bienandanzas que el anciano proporcionaba a aquellos que tomaba bajo su protección; pero, como la conversación del joven era ligera y amena, y por añadidura, él mismo confesó que sus íntimos le distinguían con el sobrenombre del Truhán, supuso Oliver que era por temperamento atolondrado y calavera y que no habían hecho mella alguna en él los preceptos morales de su bienhechor. Cediendo a esta impresión, Oliver decidió cultivar la buena opinión del anciano caballero tan pronto como se le deparase oportunidad, y caso que llegara a comprobar que el Truhán resultaba incorregible, como lo sospechaba, declinar el honor de continuar su trato.
Como se negara Santiago Dawkins a entrar en Londres hasta después de cerrar la noche, eran próximamente las once cuando llegaron nuestros viajeros a la barrera de Islington, atravesaron desde el camino del Ángel hasta el de San Juan, descendieron por la callejuela que termina en el teatro Sadler Wells, recorrieron las calles Exmouth y Coppice Row, pasaron junto a la Casa de Misericordia, cruzaron los clásicos terrenos llamados antiguamente Hockley-in-the-Hole, desde donde pasaron a la Little-Saffron-Hill y desde ésta a la Great-Saffron-Hill, donde el Truhán aceleró considerablemente el paso, recomendando a Oliver que le imitara.