Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑¡Alto! A la Naturaleza se la corrige, se la dirige. De lo contrario, los prejuicios nos aplastarÃan. No tendrÃamos ni siquiera un solo gran hombre. Se habla del deber, de la conciencia, y no tengo nada que decir en contra, pero me pregunto qué concepto tenemos de ellos. Ahora voy a hacerte otra pregunta.
‑No, perdona; ahora me toca a mÃ; yo también tengo algo que preguntarte.
‑Te escucho.
‑Pues bien, la pregunta es ésta. Has hablado con elocuencia, pero dime: ¿serÃas capaz de matar a esa vieja con tus propias manos?
‑¡Claro que no! Estoy hablando en nombre de la justicia. No se trata de mÃ.
‑Pues yo creo que si tú no te atreves a hacerlo, no puedes hablar de justicia… Ahora vamos a jugar otra partida.