Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Continúa con su melancolÃa ‑dijo Rasumikhine‑. Hace un momento le ha faltado poco para echarse a llorar sólo porque le hemos mudado la ropa interior.
‑Me parece muy natural, si no tenÃa ganas de mudarse. La muda podÃa esperar… El pulso es completamente normal… Un poco de dolor de cabeza, ¿eh?
‑Estoy bien, estoy perfectamente ‑repuso Raskolnikof, irritado.
Al decir esto se habÃa incorporado repentinamente, con los ojos centelleantes. Pero pronto volvió a dejar caer la cabeza en la almohada, quedando de cara a la pared. Zosimof le observaba con mirada atenta.
‑Muy bien, la cosa va muy bien ‑dijo en tono negligente‑. ¿Ha comido algo hoy?
Rasumikhine le explicó lo que habÃa comido y le preguntó qué se le podÃa dar.
‑Eso tiene poca importancia… Té, sopa… Nada de setas ni de cohombros, por supuesto… Ni carnes fuertes…
Cambió una mirada con Rasumikhine y continuó:
‑Pero, como ya he dicho, eso tiene poca importancia… Nada de pociones, nada de medicamentos. Ya veremos si mañana… El caso es que hoy hubiéramos podido… En fin, lo importante es que todo va bien.