Crimen y Castigo
Crimen y Castigo Kolia y Lena, aunque no comprendían lo que había sucedido, adivinaban que el acontecimiento era catastrófico. Se habían cogido de los hombros y se miraban en silencio. De pronto, los dos abrieron la boca y empezaron a llorar y a gritar.
Los dos llevaban aún sus vestidos de saltimbanqui: uno su turbante, el otro su gorro adornado con una pluma de avestruz.
No se sabe cómo, el diploma obtenido por Catalina Ivanovna en el internado apareció de pronto en el lecho, al lado del cadáver. Raskolnikof lo vio. Estaba junto a la almohada.
Rodia se dirigió a la ventana. Lebeziatnikof corrió a reunirse con él.
-Se ha muerto ‑murmuró.
‑Rodion Romanovitch ‑dijo Svidrigailof acercándose a ellos‑, tengo que decirle algo importante.
Lebeziatnikof se retiró en el acto discretamente. No obstante, Svidrigailof se llevó a Raskolnikof a un rincón más apartado. Rodia no podía ocultar su curiosidad.