Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑No, no dé por terminada su existencia ‑continuó Porfirio‑. Tiene usted ante sà muchos años de vida. No comprendo que no quiera usted una disminución de pena. Es usted un hombre difÃcil de contentar.
‑¿Qué puedo ya esperar?
‑La vida. ¿Por qué quiere usted hacer el profeta? ¿Qué puede usted prever? Busque y encontrará. Tal vez le esperaba Dios tras este recodo..: Por otra parte, no le condenarán a usted a cadena perpetua.
‑Tendré a mi favor circunstancias atenuantes ‑dijo Raskolnikof con una sonrisa.
‑Sin que usted se dé cuenta, es tal vez cierto orgullo de persona culta lo que le impide declararse culpable. Usted deberÃa estar por encima de todo eso.
‑Lo estoy: esas cosas sólo me inspiran desprecio ‑repuso Raskolnikof con gesto despectivo.
Después fue a levantarse, pero se volvió a sentar bajo el peso de una desesperación inocultable.