Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑SÃ. Lujine incluso le ha acusado de causar la muerte de un niño. ¿Es eso verdad?
‑Hágame el favor de no dar crédito a esas villanÃas ‑exclamó Svidrigailof con una mezcla de cólera y repugnancia‑. Si usted desea conocer la verdad de todas esas historias absurdas, se las contaré en otra ocasión, pero ahora…
‑También me han dicho que fue usted culpable de la muerte de uno de sus sirvientes…
‑Le agradeceré que no siga por ese camino ‑dijo Svidrigailof, agitado.
‑¿No es aquel que, después de muerto, le cargó la pipa? Conozco este detalle por usted mismo.
Svidrigailof le miró atentamente, y Rodia creyó ver brillar por un momento en sus ojos un relámpago de cruel ironÃa. Pero Svidrigailof repuso cortésmente: