Diario de un escritor
Diario de un escritor Con las reformas del presente reinado se ha iniciado de una forma natural y activa el estudio y el conocimiento de las necesidades del pueblo, en el contexto de la vida viva, no en el vacío y en abstracto, como antaño. De ese modo, está surgiendo entre las clases intelectuales rusas una capa nueva y sin precedentes, que por fin entiende al pueblo y su suelo nativo. Esa capa nueva crecerá y se hará cada vez más fuerte y sólida, no cabe la menor duda. En esos hombres nuevos ponemos todas nuestras esperanzas…
A lo largo de este mes me he ocupado también de la literatura, es decir, de las bellas letras, y he leído con gran interés varias cosas. A propósito, no hace mucho leí el juicio de un extranjero sobre la sátira rusa, esto es, sobre nuestra sátira contemporánea, actual. Su autor, un francés, llegaba a una curiosa conclusión. He olvidado los términos exactos, pero el sentido era el siguiente: «Es como si la sátira rusa tuviera miedo de encontrar una buena acción en la sociedad. En presencia de una buena acción, se inquieta y no se calma hasta que descubre, en el fondo de ella, la intervención de algún canalla. Entonces se regocija y grita: “No se trata de una buena acción, no hay ningún motivo para alegrarse. ¡Ya lo ven, también en este caso nos hemos topado con un canalla!”».