El diario de Raskolnikov

El diario de Raskolnikov

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Profundo abatimiento apoderóse de mí al reconocer que ni siquiera era capaz de esconder las cosas; otra vez me entró escalofrío. Largo tiempo, varias horas, me estuvo persiguiendo la idea de salir de casa y arrojarlo todo por ahí fuera; pero, no obstante, continuaba tendido.

¿Cuándo tuve la fuerza de voluntad necesaria para volverme a cubrir con el abrigo? No lo sé. Sea como fuere, me desperté muy entrada ya la mañana y oí que llamaban recio a mi puerta. Parecía exactamente como si quisieran echarla abajo. A todo esto, sentía yo medio inconsciente, torturado por angustiosas pesadillas, cómo el cuerpo me ardía en fiebre. Llamaban cada vez más recio. Me incorporé.

—¡Vamos, levántate! ¿Vives todavía o te has muerto? ¡No haces más que dormir! —gritó Nastasia—. ¡Te pasas el día durmiendo como un perro que no tiene nada que hacer!

—¡Pero si quizá no esté en casa! —opinó el portero.

—¡Diablo! ¿Qué querrá el portero? Me levanté rápidamente.

—Pero ¿quién sino él pudo haberle echado el pestillo a la puerta? Para que vea usted, ahora se encierra y tiene miedo de que le puedan raptar. Pero abre, levántate.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker