El diario de Raskolnikov

El diario de Raskolnikov

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Yo había suspendido, pues, mis anotaciones en el punto en que fui a dejar otra vez el hacha en la portería y me subí a mi cuarto. Al llegar a él, me tendí en el diván, asaltado de una especie de sopor. Indudablemente, hube de permanecer largo tiempo en ese estado. De pronto despertóme de esa borrachera de sueño y pude cerciorarme de que iba ya avanzada la noche; pero no se me ocurrió levantarme. Por último, al despabilarme luego otra vez, me encontré con que ya empezaba a clarear. Continué aun completamente rendido y extenuado, tumbado boca arriba en el diván. De la calle llegaban unos gritos horribles, desesperados, como los que oigo todas las noches, a eso de las dos, al pie de mi ventana.

—Los borrachos, que salen de la taberna —pensé, y me incorporé, como si alguien me hubiese hecho saltar de pronto de mi camastro—. ¿Cómo? ¿Las dos ya?

Y entonces volvió todo de golpe a mi memoria. En un instante volví a representármelo todo de nuevo. Un minuto después me levanté asustado. Un escalofrío me corrió por el cuerpo, probablemente a consecuencia de la fiebre, que ya había tenido durante el sueño. Ya de pie, me entró una tiritera tan violenta, que creí que iban a saltárseme los dientes, de tan fuerte como me castañeteaban.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker