El doble
El doble Era una mala señal. El señor Goliadkin así lo sentía y se dispuso con mucha prudencia a no darse por enterado. «No es nada, al fin y al cabo; quizá todo sea para mejor», pensó, presa de la mayor confusión y en indecible turbación. De pronto, una circunstancia totalmente inesperada vino, como suele decirse, a dar el golpe de gracia al señor Goliadkin, a acabar con él por completo.