El doble
El doble –Por supuesto, el asunto no pasa por Petrushka, Antón Antónovich, lo ha dicho usted con toda justicia. PermÃtame, Antón Antónovich, hacerle otra humilde pregunta: ¿su excelencia está enterado de todo este asunto?
–Pues ¡claro, señor! Pero ahora déjeme. No tengo tiempo para hablar con usted… Hoy mismo sabrá todo lo que debe saber, señor.
–Por Dios, permÃtame un segundo más, Antón Antónovich…
–Pues no, señor, no tengo tiempo para hablar con usted… después, quizá…
–Un minuto, una sola palabra, Antón Antónovich…
–Después me cuenta, señor…
–No, Antón Antónovich. Yo, vea, escuche, Antón Antónovich… Lo mÃo no es librepensamiento, Antón Antónovich. Yo huyo del librepensamiento. Por mi parte estoy dispuesto, y hasta he contemplado la idea de…
–Está bien, señor, está bien. Ya he oÃdo eso…