El doble

El doble

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–¿Mandará servir comida para dos? –dijo con negligencia y voz algo ronca.

–No… no sé… usted… sí, hermano, sirve comida para dos.

Petrushka salió. El señor Goliadkin echó una mirada a su invitado. Este estaba rojo hasta las orejas. El señor Goliadkin era un buen hombre, y por ello, en virtud de su bondad de alma, formuló enseguida una teoría: «Pobre hombre –pensó–. Ha sido apenas su primer día en el trabajo; seguramente ha sufrido en el pasado; quizá todo lo que posea sea esa ropita decente y no tenga qué comer. ¡Vaya, qué aspecto agobiado tiene! Bueno, da igual; eso en parte es mejor»…

–Discúlpeme por… –comenzó el señor Goliadkin–. Aunque, permítame saber cómo debo llamarlo.

–Yo… yo soy… Iákov Petróvich –dijo casi en un susurro su invitado, como con escrúpulos y avergonzado, como pidiendo perdón por llamarse también Iákov Petróvich.

–¡Iákov Petróvich! –repitió nuestro héroe, sin poder ocultar su turbación.

–Sí, señor, así es… Soy tocayo suyo –respondió el humilde invitado del señor Goliadkin, atreviéndose a sonreír y decir algo jocoso. Pero enseguida, al advertir que su anfitrión no estaba para bromitas, recapacitó y adoptó un aspecto muy serio y, por cierto, algo confuso.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker