El eterno marido

El eterno marido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡No, no basta! —gritó Pavel Pavlovich, con voz vibrante—. Es muy posible que le esté molestando; pero no me iré sin brindar antes con usted y beber en su compañía. Bebamos y en seguida me iré. ¡Antes, de ningún modo!

—Vamos a ver, Pavel Pavlovich, se va usted al diablo, sí o no?

—Me iré al diablo, si usted quiere, ¡pero después que hayamos bebido! Usted dijo que no quería beber conmigo; ¡pues bien, yo sí quiero que beba usted conmigo!

Ya no reía sardónicamente, ya no disimulaba. En todo su rostro se había operado una transformación tan completa, que Veltchaninov quedó estupefacto.

—¡Vamos, pues, Aléksieyi Ivanovich, bebamos! ¡Ya no se negará usted! —continuó Pavel Pavlovich, cogiéndole fuertemente de la mano y fijando en él una mirada extraña.

Evidentemente, ya no se trataba sólo de un vaso de vino.

—Sea, ya que usted se empeña —murmuró Veltchaninov—. Pero, mire usted, casi no queda…

—Todavía quedan muy bien dos copas. ¡Vamos, bebamos y brindemos! Tenga usted la bondad de coger su copa.

Chocaron los vasos y bebieron.

—Bueno, ahora… puesto que… ¡Ah!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker