El eterno marido
El eterno marido Durante la estancia en T… Veltchaninov, más de una vez se preguntó si el marido habrÃa notado algo de sus relaciones, y hasta habÃa interrogado seriamente sobre la cuestión a Natalia Vasilievna. Pero ésta, invariablemente, montaba en cólera y respondÃa que un marido no se entera nunca de esas cosas, ni puede enterarse, ni «tiene por qué meterse en ellas».
Otro detalle curioso: jamás se burlaba de Pavel Pavlovich; no lo encontraba ni feo ni ridÃculo, y seguramente, si alguien se hubiese permitido alguna descortesÃa con él, ella le habrÃa defendido a capa y espada.