El Gran Inquisidor
El Gran Inquisidor Éste era un argumento que no admitía réplica. Por el grosch dado, el patrono exigía todo lo que es posible exigir, y hasta más todavía, y aún seguía pensando que se había quedado corto. El borracho que tiraba el dinero a diestro y siniestro esquilmaba implacablemente a su servidor, y esto pude observarlo, no sólo en el presidio ni sólo en el maidan.