El idiota
El idiota —No tan verdad —dijo Ivan Petrovich, sonriendo con ironÃa.
—¡Otra vez va a empezar! —exclamó la Bielokonsky, perdiendo la paciencia.
—Laissezle dire…! ¿No ven cómo tiembla? —dijo en voz baja el anciano dignatario.
El prÃncipe estaba fuera de sÃ.