El idiota
El idiota —SÃ, la amo con todo mi corazón. Es… una niña. Actualmente es una verdadera niña. ¡Qué sabe usted!
—¿Pues no dice, prÃncipe, que ama a Aglaya Ivanovna?
—¡SÃ, sÃ!
—Reflexione un poco. Hágase cargo…
—Yo, sin Aglaya… ¡Necesito verla a toda costa! No tardaré en morir cualquier noche, mientras duermo. Creà incluso morir esta noche última… ¡Si Aglaya supiese, si lo supiese todo!… Quiero decir absolutamente todo. Porque en este asunto lo primero es saberlo todo sin excepción. ¿Por qué no podremos nunca saberlo todo sobre alguien cuando delinque, cuando es culpable? En fin, no sé lo que digo, he perdido el hilo de mis ideas… Me ha asestado usted un golpe terrible. ¿Es posible que Aglaya conserve aún el mismo rostro que cuando huyó? SÃ, mÃa es la culpa. Probablemente toda la falta está en mÃ. No sé aún a punto fijo de lo que soy culpable, pero lo soy… Hay algo que no puedo explicarle, Eugenio Pavlovich… No encuentro las expresiones justas, pero… Aglaya Ivanovna me comprenderÃa. Siempre he creÃdo que me comprenderÃa…