El idiota
El idiota Durante aquella parte de la conversación, el joven de negros cabellos miraba distraÃdamente por la ventanilla, bostezando y aguardando con impaciencia el fin del viaje. ParecÃa preocupado, muy preocupado, casi inquieto. Su actitud resultaba extraña: a veces miraba sin ver, escuchaba sin oÃr, reÃa sin saber él mismo el motivo.
—PermÃtame: ¿a quién tengo el honor de…? —preguntó de improviso el señor de los granos al propietario del paquetito del pañuelo de seda.
—Al prÃncipe León Nicolaievich Michkin —contestó el interpelado inmediatamente sin la menor vacilación.
—¿El prÃncipe León Nicolaievich Michkin? No le conozco. Jamás lo he oÃdo mencionar —dijo el empleado, reflexionando—. No me refiero al nombre, que es histórico y se puede encontrar en la historia de Karamzin, sino a la persona, ya que ahora no se encuentran en ningún sitio prÃncipes Michkin y no se oye jamás hablar de ellos.