El idiota
El idiota El prÃncipe desanduvo lo andado y miró estupefacto a Nastasia Filipovna. Viéndola reÃr, sonrió a su vez, pero su lengua parecÃa pegada al paladar. En el momento de abrir la puerta a la joven, se habÃa puesto muy pálido, ahora toda su sangre le afluÃa a la cara.
—¡Qué idiota! —exclamó Nastasia Filipovna, dando un golpe en el suelo con el pie, en su indignación—. ¿Adónde vas? ¿A quién vas a anunciar?
—A Nastasia Filipovna —balbució el prÃncipe.
—¿Me conoces? —exclamó ella vivamente—. ¡Pero si no te he visto hasta hoy! Ea, anúnciame… ¿Por qué gritan tanto ahà dentro?
—Están disputando —respondió Michkin.
Cuando entró en el salón, las cosas amenazaban adquirir mal sesgo. Nina Alejandrovna parecÃa a punto de olvidar que se «sometÃa a todo» y defendÃa a Varia con calor. Ptitzin se habÃa guardado en el bolsillo su papel lleno de números y tomaba partido por la joven. Ésta, que no tenÃa nada de tÃmida, recibÃa sin pestañear las groserÃas, cada vez más brutales, con que su hermano intentaba abrumarla. Varia sabÃa que en aquellos casos le bastaba callar y mirar a Gania con persistente mofa para exasperarle.
En aquel momento Michkin penetró en la estancia y anunció:
—Nastasia Filipovna.