El idiota

El idiota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Michkin miraba a Keller con viva curiosidad. Era evidente que la cuestión de las ideas mixtas o dobles le preocupaba desde hacía tiempo.

—¡No comprendo cómo, después de oírle, puede calificársele de idiota, príncipe! —exclamó el boxeador. Michkin se ruborizó ligeramente.

—El mismo predicador Bourdalone no habría justificado a todos los hombres, y, sin embargo, usted me justifica, me juzga humanamente. Para castigarme y probarle que me ha conmovido, no le aceptaré los ciento cincuenta rublos. Déme sólo veinticinco y me bastarán. No necesito más, al menos en dos semanas. Antes de quince días no volveré a pedirle dinero. Quería hacer un regalo a Agachka, pero en realidad no lo merece. ¡Dios le bendiga, querido príncipe!

Entró Lebediev, que volvía de San Petersburgo. El ver un billete de veinticinco rublos en la mano del boxeador le hizo arrugar el entrecejo; pero Keller, sintiéndose ya opulento, no tardó en desaparecer. Cuando hubo salido, Lebediev comenzó a criticarle.

—Es usted injusto con él. Está sinceramente arrepentido —atajó el príncipe.

—¿Y en qué consiste ese arrepentimiento? Le pasa lo mismo que a mí ayer cuando decía: «¡Soy muy vil, muy vil!». Pero todo se queda en palabras.

—¿Sólo en palabras? Yo creía lo contrario.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker