El idiota
El idiota Afirmábase también que Nastasia Filipovna conocÃa al dedillo todo esto y que maquinaba algún plan a su vez. Totsky entonces sintió tal terror que ni siquiera osó confiarse al general Epanchin. Pero a ratos, como si fuese un hombre débil de carácter, renacÃan sus esperanzas y lo veÃa todo a través de un prisma optimista. AsÃ, por ejemplo, sintióse muy aliviado cuando Nastasia Filipovna prometió a los dos amigos adoptar la resolución definitiva la noche de su cumpleaños.
Por otra parte, el más extraño e inverosÃmil de los rumores, el que concernÃa a persona tan honorable como el propio Ivan Fedorovich aparentaba ser, adquirÃa —¡ay!— cada vez más fundamento a medida que el tiempo transcurrÃa.