El idiota
El idiota —Más vale estar lucidos que estar bebidos —rezongó el general—. Con ese retruécano, yo… obtuve un… éxito enorme… en un cÃrculo de oficiales, el año… cuarenta y cuatro…, mil… ochocientos cuarenta y cuatro… No me hagas recordarlo… «¿Do está mi juventud? ¿Do está mi lozanÃa?». ¿De quién es eso, Kolia?
—De Gogol, en «las almas muertas» —repuso Kolia, mirando a hurtadillas a su padre, con viva inquietud.
—¡Las almas muertas! SÃ, muertas… Cuando me entierres, escribe sobre mi tumba: «Aquà yace un alma muerta». ¿Te acuerdas? «El oprobio me persigue…». ¿De quién es eso?
—No lo sé, papá.
El general se detuvo por un instante.