El idiota
El idiota —¡Qué no ha existido Eropiegov! ¡Erochka Eropiegov! —exclamó con arrebato—. ¡Y es mi propio hijo quien…! Eropiegov, un verdadero hermano para mà durante once meses, un amigo por quien me he batido en duelo… El prÃncipe Vigorietzky, nuestro capitán, le preguntó una vez, estando bebiendo: «¿Dónde has ganado tu cruz de Santa Ana, Gricha? ¡Contesta!». «En los campos de batalla de mi patria; ahà la he ganado». Yo exclamé «¡Bravo, Gricha!». Hubo un duelo, claro… Después se casó con MarÃa Petrovna Su… Sutuguin, y murió en el campo de batalla. Una bala rebotó en la cruz que yo llevaba en el pecho y fue a herirle en plena frente. «Nunca te olvidaré», exclamó y cayó para morir… He servido con honor, Kolia, he servido con nobleza. Pero el oprobio… «El oprobio me persigue». Nina y tú iréis a visitar mi tumba… «¡Pobre Nina!». Yo la llamaba asÃ, Kolia, en los primeros tiempos de nuestro matrimonio, y a ella le gustaba oÃrlo… ¡Nina, Nina! ¡Qué desgraciada te he hecho! ¿Cómo has tenido paciencia para soportarme? Tu madre es un ángel, Kolia, un ángel… ¿Lo oyes?
—Ya lo sé, querido papá. Ande; volvamos a casa, con mamá. Antes ella ha salido corriendo detrás de nosotros. ¿Por qué no me hace caso? ¡Ni que no me entendiera! Pero ¿está usted llorando?
Kolia, hablando asÃ, lloraba también y besaba las manos de su padre.