El idiota

El idiota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Cuántos disgustos nos has dado, chiquilla cruel! —dijo la generala con tono de reproche y a la par alegre y satisfecha. Parecía que se hubiese librado al fin de una carga pesada.

—¡Cruel, sí, cruel! —reconoció Aglaya—. ¡Soy muy mala, soy una niña mimada! ¡Dígaselo a papá! ¡Ah, pero si está aquí! ¿Está usted aquí, papá? —preguntó, riendo a través de sus lágrimas.

Ivan Fedorovich, radiante de satisfacción, besó la mano de su hija.

—Hijita mía, tesoro mío —empezó—, ¿es posible que ames… a ese joven?

Aglaya alzó bruscamente la cabeza.

—¡No, no, no! No puedo soportar a… ese joven. ¡No puedo! —repitió con insólita violencia—. Si se atreve usted de nuevo, papá… Le hablo seriamente, ¿oye?, seriamente…

No parecía bromear. Su rostro estaba muy encarnado y sus ojos lanzaban llamas. El general se asustó; pero su esposa le hizo un signo discreto y él comprendió que le aconsejaba suspender toda pregunta.

—Como quieras, ángel mío; eres libre… Pero él está esperando a solas. ¿No convendría indicarle delicadamente que se vaya?

Y el general guiñó el ojo a su mujer.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker