El Jugador
El Jugador —Tanto mejor. No me gusta la estúpida moda actual. Eres encantadora. Me enamoraría de ti si fuese hombre. ¿Por qué no te casas… ? Pero bueno, es hora de que me vaya. Tengo ganas de pasearme, estoy harta de ferrocarril… Bien, ¿estás todavía enfadado? —preguntó al general.
—¡Por favor, querida tía, deje usted eso! —suplicó el general, más tranquilizado—. Comprendo que a su edad…
—“Cette vieille est tombée en enfance” —me dijo en voz baja Des Grieux.
—Quiero verlo todo… ¿Me cedes a Alexei Ivanovitch? —preguntó la abuela al general.
—Tanto como usted quiera, y yo mismo… y Paulina, y Des Grieux… , todos tendremos mucho gusto en acompañarla.
—“Mais, madame, cela sera un plaisir…” —intervino Des Grieux, con una sonrisa encantadora.
—¡Caramba, un plaisir! ¡Me diviertes! Pero no te daré dinero —añadió, dirigiéndose al general—, y ahora, pasemos a mis habitaciones. Quiero verlas. Luego iremos a todos esos sitios. ¡Vamos, transportadme!
Se transportó de nuevo a la abuela, y toda la comitiva, escoltando el sillón, descendió por la escalera tras ella.