Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Estoy empapado —dijo nada más entrar—, voy a mi cuarto; tú, Vania, quédate aquí. Le ha ocurrido una historia con su nuevo piso; ¡anda, cuéntasela! Vuelvo en seguida…

Y salió precipitadamente, tratando de no mirarnos siquiera, como si le diera vergüenza habernos reunido. En tales ocasiones, sobre todo cuando volvía, solía mostrarse hosco e irritable, tanto conmigo como con Anna Andréievna, e incluso quisquilloso, como si estuviera enfadado consigo mismo y se recriminara su blandura y su condescendencia.

—Ya lo ves —dijo la anciana, que en los últimos tiempos había abandonado toda afectación y toda reserva cuando conversábamos—. Siempre es así conmigo. Pero, si él mismo sabe que nos damos cuenta de sus tretas, ¿por qué se pone así conmigo? ¿O es que soy una extraña para él? Con nuestra hija era igual. Podría perdonarla; lo mismo hasta está deseando perdonarla, sabe Dios. ¡Por las noches le he oído llorar! Pero, de cara a la galería, se hace el duro. Es víctima de su orgullo… Bátiushka Iván Petróvich, cuéntame rápido dónde ha estado.

—¿Nikolái Sergueich? No tengo ni idea; precisamente iba a preguntárselo a usted.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker