Humillados y ofendidos
Humillados y ofendidos —¿Y eso es todo lo que te ha pasado? ¿Que has hecho carrera con la princesa? ¿A eso se reduce toda tu astucia? —peguntó Natasha.
—¡No, no! ¡Qué va! Eso es sólo el principio… Te he contado lo de la princesa para llegar a parar después a mi padre, pero la parte principal de la historia aún no ha empezado.
—Vamos, ¡cuéntalo de una vez!