Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Se inclinó respetuosamente ante Natasha y se quedó esperando una respuesta.

Mientras estuvo hablando, yo no dejé de observarlo atentamente. Él se había dado cuenta.

Había pronunciado su discurso con frialdad, con ciertas pretensiones dialécticas, e incluso, en ocasiones, con algún desdén. A veces, el tono no se había correspondido siquiera con el arrebato que lo había impulsado a reunirse con nosotros a esas horas, tan poco adecuadas para tratarse de una primera visita, especialmente dadas las circunstancias. Algunas de sus expresiones las había subrayado de un modo evidente, y en ciertas fases de su largo discurso, de una extensión insólita, se había esforzado por presentarse como un individuo extravagante, que trataba de ocultar un sentimiento que pugnaba por salir a la superficie bajo una máscara de humor, desdén y burla. Pero no reparé en todo eso hasta más tarde; por el momento me ocupaban otros asuntos. Había pronunciado sus últimas palabras con tal animación, con tal sentimiento, dando tal sensación de respeto sincero por Natasha que nos conquistó a todos. Incluso algo parecido a las lágrimas apareció fugazmente en sus ojos. Natasha, imitándole, se puso de pie y después, en silencio, profundamente conmovida, le tendió su mano. Él la tomó y se la besó con delicadeza y sentimiento. Aliosha no cabía en sí de alegría.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker