Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Claro, claro! —asentí, aunque me dije: «Seguro, pobre amiga mía, que no pensabas en otra cosa hace un rato, cuando no parabas de dar vueltas por la habitación, y es posible que tengas aún más dudas que yo».

—¡Ay, cuánto me gustaría que regresara pronto! —dijo—. Quería pasarse toda la tarde aquí conmigo, pero resulta… Seguro que se trataba de un asunto importante, porque ha tenido que renunciar a todo y se ha marchado. ¿Sabes de qué podía tratarse, Vania? ¿No habrás oído algo?

—Cualquiera sabe. Como siempre está ganando dinero… He oído decir que tiene parte en una contrata, aquí en San Petersburgo. Nosotros, Natasha, de negocios no entendemos nada.

—No, claro. Ayer Aliosha mencionó no sé qué carta.

—Sería alguna noticia. ¿Ha estado aquí?

—Sí.

—¿Temprano?

—A las doce; ya sabes que duerme hasta tarde. Ha estado aquí un rato. Le insistí en que fuera a ver a Katerina Fiódorovna; no sé si he hecho bien, Vania.

—¿Es que no tenía intención de ir?

—No; sí que tenía…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker