Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Era un vestido muy feo —afirmó, ahogándose por la excitación—. ¿Por qué ha dicho que era un vestido bonito? No quiero llevarlo —gritó de repente, poniéndose en pie de un salto—. Pienso hacerlo pedazos. Yo no le pedí a esa mujer que me pusiera esa clase de ropa. Fue ella la que me obligó, a la fuerza. Ya he roto un vestido, y pienso romper este otro, ¡lo pienso romper! ¡Lo pienso romper! ¡Lo pienso romper!

Y empezó a destrozar, fuera de sí, su pobre vestidito. En un momento lo dejó hecho pedazos. Cuando terminó, estaba tan pálida que apenas se tenía en pie. Yo había asistido perplejo a aquella exhibición de rabia. Ella, por su parte, me dirigió una mirada retadora, como si, a sus ojos, yo tuviera parte de la culpa. Pero yo ya sabía lo que tenía que hacer.

Me propuse comprarle un vestido nuevo esa misma mañana, sin tardanza. Con una fierecilla salvaje y endurecida como aquélla, era preciso recurrir a la bondad. Su forma de mirar hacía pensar que nunca había conocido a ninguna persona de buen corazón. Si ya en otra ocasión, a pesar del cruel castigo al que se exponía, se había atrevido a hacer pedazos un vestido igual que ése, cabía imaginarse con qué rabia habría mirado este otro ahora, al recordarle aquellos momentos tan espantosos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker