Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Ella no para de repetir que no está dispuesta a irse a ningún sitio. Y sabe Dios cómo encajaría allí, así que no sé qué hacer. Bueno, querida mía, ¿cómo estás tú? ¡Ayer no parecías estar muy bien! —le pregunté con timidez.

—Sí… también hoy me duele un poco la cabeza —respondió distraída—. ¿Has ido a ver a los míos?

—No. Mañana iré. Ya sabes que mañana es sábado…

—¿Y qué?

—Por la tarde vendrá el príncipe…

—¿Qué pasa con eso? No me había olvidado…

—No, era sólo…

Se quedó justo delante de mí, y estuvo un buen rato mirándome fijamente a los ojos. Su mirada estaba llena de determinación, de tozudez; parecía una mirada febril, delirante.

—Mira, Vania —dijo—, hazme el favor de marcharte de aquí, tu presencia me incomoda…

Me levanté de mi asiento y la miré con un asombro indescriptible.

—¡Natasha, amiga mía! ¿Qué te ocurre? ¿Qué ha pasado? —grité alarmado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker