Humillados y ofendidos
Humillados y ofendidos —No sé. Pero allà vivÃamos muy bien. —Los ojos de Nellie brillaron—. Mamá vivÃa sola, conmigo. Ella tenÃa un amigo, un hombre bueno, como usted… Lo habÃa conocido cuando aún vivÃa aquÃ. Pero, cuando murió, mamá decidió regresar…
—¿De modo que tu madre se marchó con ese hombre cuando se alejó del abuelo?
—No, no se marchó con él. Mamá se marchó con otro, pero ése luego la dejó…
—¿Con quién, Nellie?
Nellie me dirigió una mirada y no contestó. Sin duda, sabÃa con quién se habÃa fugado su madre y sabÃa que ese hombre, muy probablemente, era su padre. Se le hacÃa muy duro pronunciar su nombre, incluso delante de mÃ.